por Mauricio Annunziata

 

 

Siento una gran emoción al interpretar mis obras. No es cierto que las facetas de pianista y compositor están desvinculadas. Un compositor, si es también un buen pianista, escribirá mucho mejor para piano. Y no cabe duda de que, en el momento de concebir las composiciones, pensará en su interpretación. Además, para un pianista que es también compositor la inspiración de sus obras serán muy probablemente fruto de las horas de práctica de ese instrumento. ¡Cuántas veces tuve que interrumpir el estudio del piano para escribir lo que se me estaba cruzando por la mente en ese momento!. Nunca he podido separar la composición propiamente dicha del instrumento para el cual está ideada. El instrumento, la técnica, su timbre, inspiran la composición. ¡Cuantos ejemplos nos ofrecen los grandes maestros de la música de haber apovechado algún recurso técnico de un instrumento como punto de partida del acto compositivo!.

 

¿Es siempre el propio compositor el mejor intérprete de su obra?. La respuesta es elemental: depende sobretodo de la calidad del intérprete. Un buen pianista, como el mítico rey Midas, puede convertir en oro todo lo que toca, y hay casos en que el intérprete puede superar ventajosamente al compositor en mérito. Hay pianistas que no toleran ni las más mínimas sugerencias por parte del compositor y hay otros, en cambio, que necesitan a toda costa que el compositor los guíe.

 

Yo, personalmente, soy el crítico mas severo de mí mismo, y acepto varias interpretaciones para mis obras. Incluso yo mismo jamás interpreto algo dos veces de la misma manera. Un buen intérprete no debería escuchar grabaciones los días precedentes al estudio de alguna obra para no ser influenciado, y debe recurrir siempre a la partitura, documento completo y universal. El estudio reiterado y profundo de una obra de la literatura musical, hace que el intérprete memorice la obra, e incluso logra que el pianista pueda llegar a sentirse el compositor.

 

 

Mauricio Annunziata

Roma, Noviembre del 1999