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por Mauricio Annunziata
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Colección de 30 cuadros descriptivos a lo largo de la geografía del territorio argentino |
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La idea de un ciclo completo de música característica del
territorio argentino, para nosotros los habitantes del país sinónimo de Sur
, nació inicialmente para integrar los diversos fenómenos musicales que en
dicha tierra fermentaron, tomando su esencia pero realizandolo con temas míos,
totalmente originales.
La
música culta de raíces argentinas está escrita por pocos
compositores que, cada uno en su época, teníany tienen una mayor inclinación
hacia el folclore rural respecto al urbano, hoy conocido mundialmente como tango
. Sin embargo y dejando de lado la música culta , éste último folclore
de la ciudad de Buenos Aires eclipsó totalmente al campestre, de los pueblos,
de las alturas, lo que crea una gran descompensación para el patrimonio musical
argentino. He oído decir varias veces que el tango, por más vanguardista que
pueda llegar a ser, resulta demasiado trivial para los intelectuales y
demasiado sofisticado para los entornos populares.
Por
esas razones, con mi colección De mi Sur me propuse crear
música culta donde ninguna alusión folclórica pudiera prevalecer sobre las
demás, ya sea de la ciudad o del campo, del norte o del sur, del este o del
oeste, de la llanura o del monte, tampoco importan los climas, las etnías, el
habla, los estilos musicales bien concretos. Sólo se necesita una cosa: que la
inspiración provenga de algún rincón del territorio argentino.
Otro
detalle que quería precisar es, que para conservar los estilos —muy
condicionado por la geografía del país —, no he mezclado entre ellos las
diversas formas de folclore. Es decir, no he querido realizar una especie de
rapsodias argentinas, sino que cada componente del ciclo conserva su
autenticidad con lo que la caracteriza por razones estéticas, y cuando posible,
he querido diferenciar lo que son las danzas de los paisajes. Éstos últimos son
impresiones descriptivas de eventos de una determinada región o circunstancia,
mientras que aquellas tratan de conservar intactas las inflexiones que hacen
que se las reconozcan como tales, pero como muy frecuentemente sucede en el
arte, a veces se hace complicado el dar explicaciones de lo que tal vez para el
autor, era una simple elección, pero éstas pueden servir para orientar al
oyente.
Del
lenguage musical utilizado, preferiría no hablar mucho para no levantar
polémicas ya que que considero totalmente nula la experimentación sufrida por
la música durante prácticamente toda la segunda mitad del Siglo XX. Este oscuro
bache no hizo más que dañar la sensibilidad musical y despojar a la más
abstracta de las artes de todo el sentimiento que los más grAndes creadores,
con mucho amor e inteligencia, le otorgaron. No me cansaré de incitar a los
compositores actuales a retomar la música desde ese punto a partir del cual
comenzó la etapa más desastrosa y sin precedentes del arte sonoro. Si queremos
crear arte, no debemos nunca dejar de lado la emoción y el sentimiento.
Volviendo
a esta colección con temas originales, se puede notar fácilmente que no sólo
está escrita para la técnica y la sonoridad del piano, sino que ha sido
concebida íntegramente para este maravilloso instrumento musical que, junto a
la esencia argentina, han hecho nacer este ciclo.
Del
centenar de danzas tradicionales de nuestro país, he escogido, según mi gusto
personal, las que son más pintorescas, sin dar preferencia ni exaltación a
ninguna. La distribución de la población del territorio no es homogénea, por lo
que tampoco lo serán las costumbres y su música. También he preferido no
incluir danzas de las que no tenemos suficientes referencias ni a las cuales
sólo le corresponde una composición, tampoco aquellas que difieren de sus
semejantes sólo por su coreografía, y he visto oportuno, además, no considerar
las danzas demasiado populares y las que no den un significante aporte a pesar
de estar citadas en importantes obras literarias o tratados históricos, ya que
el objetivo de mi trabajo es puramente musical.
De cada uno de los De mi Sur no hablaré en detalle para no atosigar al lector -- ver el índice de los De mi Sur y más información en el mapa interactivo --, pero si diré que los números 1, 2, 3, 10, 13, 15, 21 y 22 combinan el tango con el vals porteño, ambos de la la ciudad de Buenos Aires, con todas sus evoluciones y virtudes. El número 16 evoca una visión figurativa del silencio nocturno de dicha ciudad hacia sus afueras.Los números 4 y 23 hacen alusión al sentimental Río de La Plata, el primero con el viejo candombe, ruidoso y elástico baile negro en tiempo binario y el otro, el pericón, únicamente danzable, con coreografía en pareja y de música igualmente marcada pero de tiempo ternario. La milonga es la antecesora del tango y queda representada en el número 9 con sus dos estructuras rítmicas: la muy usual en dos tiempos y la menos frecuente compuesta en seis tiempos.
De la gran extensión pampeana han surgido los números 6 con el triste,
danza lenta muy sentida, el 8, con la huella, danza
animada en seis tiempos, donde generalmente se acentúa la cuarta, el 11 que
evoca un paisaje pampeano donde pueden escucharse sus
vientos y sus pasiones, el 17, con una inusual marcha fúnebre
, describe un cortejo fúnebre de una pequeña localidad pampeana según sus
secciones de dolor, heroísmo y contemplación del alma en el trío, la 19 a
través de un romance transmite afectuosamente los
sentimientos que envuelven la región, el 25, que con un galope recorre las
extensas llanuras, el 28 con el efusivo gato combina
las formas de seis y tres tiempos y el 29 con el triunfo, en seis tiempos, de
fuerte identidad alternado por payadas, dialogos gauchescos acompañados por
guitarras.
El
norte del enorme territorio me ha inspirado los números 14 que
representa un paisaje andino siguiendo las leyendas y
fiestas del altiplano de alegres danzas características como el carnavalito
y el huayno con sus instrumentos musicales, en el 20, la vidalita
de orígen incaico con su lento y nostálgico andar de tres tiempos y el 27 donde
una enérgica y pesada danza, la baguala se pierde en
las alturas míticas de la región.
El
sur queda estampado en el número 5 en el paisaje patagónico
donde su lento andar une sus vastas distancias, en el 12 con el enérgico malambo,
danza individual masculina, y en el 18, un paisaje austral
donde la fría soledad sólo viene atenuada por la calidez de un sutil ritmo
sureño.
Los
restantes números representan danzas que, originarias de una determinada
región, se extendieron por todo el territorio como son el 7, con el escondido,
danza muy animada que combina sobreponiendo figuraciones de tres y cuatro
tiempos, con la sección central dialogada relación , el 24, con la
expresiva y norteña danza ternaria, la zamba haciéndose
posteriormente muy típica en todo el país, y el 26, con la firmeza
, en tiempo compuesto acompañada por dibujos contrastantes con la naturaleza de
su canto.
El
número 30 de la colección es una marcha patriótica ,
de fuerte carácter nacional evocativo de viejas batallas con una sección
central poética y sufrida para concluir con un victorioso final.
En
fin, De mi Sur he querio hablar, y De mi Sur proviene
la esencia que me inspiró esta colección con temas originales.
Mauricio
Annunziata
Barcelona, Febrero del 2003
© 2001 – 2003 by Mauricio Annunziata
Composed
January 2001 - February 2003
Between
Barcelona (Spain), Roma (Italy) and Francavilla al Mare (Italy)